Si miramos hacia atrás te puedes dar cuenta de cada risa que compartiste con otros niños, de cada llanto absurdo porque te habían quitado un juguete, de cada cuento que te contaban antes de ir a la cama, de lo bonito que era creer en las hadas, de lo dulce que era dormir junto a tu peluche.
De todo esto, ¿qué queda ahora?
Ahora ya no existen ese tipo de ilusiones, sueños... despiertas y te das cuenta que no quieres crecer, que no pase el tiempo y extrañas ese viejo mundo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario