Continúo siendo la rarita, aquella a la que miraban.
Continúo siendo la chica, aquella a la que criticaban.
Continúo siendo la muñequita, aquella a la que utilizaban.
Continúo siendo la señorita, aquella a la que despreciaban.
Pero, al menos, ya no soy la niña, aquella a la que manipulaban.

No hay comentarios:
Publicar un comentario